Carrito

ALFARERÍA ABIÓ

Antes de la llegada de los productos industriales, la cerámica ha sido siempre de vital importancia en el medio rural ya que la inmensa mayoría de recipientes y utensilios de cocina estaban hechos de barro.

La zona de la Hoya de Huesca fue rica en tradición cerámica, concentrando a los principales alfares de la provincia y estableciendo un sistema de producción en el que cada localidad se especializaba en un tipo concreto de cerámica. La llamada cerámica de fuego  (ollas, cazuelas, etc) se hacía en Bandaliés y Naval.

Ya se tienen noticias del alfar de Bandaliés desde la época musulmana pero serían los artesanos cristianos, a raíz de la expulsión de los moriscos, quienes asumirían el oficio llevándolo hasta su máximo desarrollo.

Centro de ceramistas, la pequeña localidad de Bandaliés, llegó a contar con hasta 35 talleres de alfarería, pero la llegada de la Guerra Civil, el posterior éxodo rural y los cambios en el estilo de vida truncaron casi de manera irreversible esta actividad, llevando al cierre al último de los alfares del pueblo en el año 1964.

Pero fue la familia Abió-Carreras, con su esfuerzo y empeño, quienes impidieron la desaparición de la tradición cerámica de esta zona….y así, en 1979 se reabrió el alfar, estando hoy en día Raimundo Abió al frente de una fabricación que, por un lado, ha mantenido las características autóctonas propias de la ollería y menaje tradicional, pero que por otro lado ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos con piezas más contemporáneas, llamativas y coloristas.

En año 1982 se inauguró el Museo de la Cerámica del Altoaragón, en el que se hace un homenaje a la tradición alfarera del enclave y al papel de tantos y tantos obradores del lugar a lo largo del tiempo.

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  1. Juego de café para cuatro personas
  2. Juego de dos cuencos
    Fuera de existencias
  3. Juego de cuatro vasos
  4. Fuente ensaladera
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